martes, 31 de marzo de 2015

Sesión Martin.


Hoy os traigo algunas fotos de una nueva sesión. Podéis encontrarlo en Instagram como @martinloorenzo. Nunca había estado por ese sitio y la verdad es que me ha gustado el resultado. Aprovecho para recordaros que cualquiera puede pedirme una si le apetece, intentaré poner lo antes posible una ventana de Contacto para que os sea más fácil, mientras tanto podéis enviarme un mensaje en Instagram (@errelg)
Después de terminar, mi amiga y yo decidimos ir a un museo, os enseño unas cuantas fotos que he podido sacar. Es en la Ciudad de la Cultura, en Santiago de Compostela. La entrada cuesta 4 euros pero si eres estudiante puedes pasar por 2. Los domingos son gratis y yo personalmente os animo a que lo visitéis, sobretodo si os apetece desconectar de todo y disfrutar un poco del arte.
Como podréis leer en el texto de abajo, más personal de lo que estoy acostumbrada, tengo ganas de hacer algunos cambios, tanto en mi vida como en el blog, por eso posiblemente traiga cosas nuevas por aquí y cambie un poco el diseño.
Un saludo y espero que os gusten!



















Quizá lo que yo quería era aprender a vivir y durante estos años siempre me han enseñado a aguantar, a mantenerme fuerte y no dejar que nadie me rompiera.
Lo he conseguido, no me dejo guiar y no me responsabilizo de los actos de nadie.
Ahora me doy cuenta que realmente no soy feliz.
Tanto escudo lleno de desconfianza me ha convertido en un simple cuerpo que anda por calles repletas de gente que ni siquiera conoce ni tiene el más mínimo interés en hacerlo.
Me he olvidado lo que significa un abrazo, uno de esos abrazos que consiguen dejar el hombro de la otra persona lleno de lágrimas que salen de unos ojos que se están quitando un peso de encima.
No sé lo que es decirle a tu madre que la quieres, más allá de un mensaje de texto, verla mal, levantarte y darle un abrazo. Algo tan sencillo como eso a mi me parece la cosa más difícil del mundo. Y la quiero, vaya si la quiero. Me ha enseñado a vivir sola y valerme por mi misma.
No he crecido rodeada de amor y cariño, más bien he tenido que madurar de golpe, una infancia difícil y corta que se refleja en una mente un poco extraña.
Seguro que mi forma de ver las cosas no es igual que la vuestra.
Y va más allá de inseguridades y complejos. Aunque, para que engañarnos, de eso también tengo.
No tengo dificultad ninguna en conocer gente y sé que si llamo a alguien hoy no estaría sola, mas lo estaré porque disfruto de la soledad. Pocas veces me quejaré por eso.
Ahora bien, he decidido mostrar mis sentimientos, confiar en la gente, dejar de aguantar las ganas de llorar y llorar en público si es necesario, decir te quiero si de verdad lo siento, hacer lo que me gusta y no lo que debería de hacer, mostrarme débil, si débil, que nadie se atreva a tocarme por si me hunden, ser fuerte y demostrármelo solo a mi, seguir cuidando de mi familia y ayudar a todas las personas que me necesiten, luchar por las injusticias del mundo, sobretodo contra el maltrato animal que siempre ha sido mi punto débil. Cuidarme, preocuparme por mi salud y quererme, quererme por encima de todo.
Y si algo no me gusta, lo cambio y lo haré a mi manera.
Sentir que mi padre y mi abuelo están orgullosos de mi, verlo en los ojos de mi madre y verlos en los míos delante de un espejo cada mañana.
Y lo haré porque es lo que de verdad quiero hacer.


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