domingo, 15 de febrero de 2015

Bienvenido a mi hogar.

Estoy caminando por encima de piedras afiladas.
Ya no le tengo miedo a animales salvajes.
En este bosque tan siniestro solo se escucha una respiración ahogada.
Es hora de empezar a correr.

Me persigue.
Es oscura y está llena de pensamientos malos.
Puedo sentirlo.
Y las piernas me empiezan a fallar.

Está muy cerca.
Siento que los árboles no van a terminar nunca de mirarme.
Una agonía en el pecho me hace gritar.
Y sólo se oye una risa.

Ya está aquí.
Me tiene atrapada y no puedo moverme.
En un acto de rebeldía me he girado.
Y no había nadie más que yo y mil cristales rotos.

¿Por qué se está riendo?
Ahora me río yo también.
Este bosque tan siniestro es tan bonito.
Nadie querría salir de aquí nunca.

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