sábado, 17 de enero de 2015

En cierto modo estoy cansada de aniquilar a gente en mi cabeza.
De aniquilarme la cabeza.
El odio es lo poco que puedo conservar en este cuerpo inerte.
Y no me digáis que escriba sobre cosas bonitas cuando veo la tristeza como arte. No creo que Dalí, ni Picasso, ni el escritor Bukowski fueran felices.
Y tampoco creo que buscaran ese bienestar.
Me he dado cuenta de que el hecho de que los demás se den cuenta de que me siento perdida me hace estarlo aún más.
Y no es que me importe lo que digan, sé perfectamente lo que hay y lo que soy.
Lo qué no sé es lo que quiero llegar a ser.
¿Es eso un problema?
¿Querer irte de este lugar es un problema o el no tener el valor para hacerlo es lo que realmente debería preocuparme?
Solo sé que soñar es mejor que dormir.
Y soñar mientras duermo mejor que escucharos.
Seguro que la salida de este sitio cambia de lugar cada vez que suena el despertador.
A nadie le gusta que se rían de uno.
Y yo me río de todos mientras los observo desde aquí abajo.
Viéndole el culo a la vida.
Ni os preocupéis por mi.

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