viernes, 23 de enero de 2015

6 caricias

Suena Andrés Suárez de fondo y son las doce de un día que no recuerdo ni quiero. Mañana no va a ser un buen día y aún no sé que ocurrirá. La noche se hace más larga cuando no tienes nada que pensar. Tengo sueño y no quiero dormir porque cuando me despierte tendré que hacerle frente a la misma rutina de todos los días que me empuja poco a poco hacia un pozo que no tiene fin. Pero cuando alguien intenta acabar con esto soy yo la primera en encargarme de echarlo a patadas de mi vida. Nadie tiene derecho a entrar en mi desastre, ordenarlo y volverse a ir como si no fuera yo la que siempre desordena su cuarto cinco minutos después de que alguien lo haya recogido. La verdad es que no sé que hago escribiendo a las doce de la noche.
En unas siete horas tengo que estar levantándome.
Cambiando de tema.
¿Sabéis lo qué es gracioso? Vuestras quejas sobre lo que odiáis a los políticos cuando sois los primeros en seguir sus juegos. Somos sus fichas y algunos sus mejores cartas.
Hace unos años me hubieran pegado un tiro.
La gente que de verdad vale la pena no sale en los telediarios ni cobra millones.
Y yo siento que se ríen de cada estudiante que se está buscando un futuro cada vez que tengo que ver algo de Gran Hermano. Porque la gente protesta pero no actúa, porque es basura y sigue en la televisión.
En la televisión solo hay basura.
Nos acabarán convirtiendo en basura.
No nos prohibirán dar nuestra opinión porque ya no la tendremos.
No es extraño que nos sintamos confusos cuando quien triunfa es gente como el pequeño Nicolás.
Ese si se ríe de todos nosotros y le aplaudimos.
Voy a dejar de mirar las cosas malas de la vida, vamos a dejar ese tema a los mayores. Mejor seguiré escuchando a Andrés Suárez que ha conseguido que me guste una canción de amores adolescentes. El deseo de una huida en 6 caricias. O bien vamos a dormir, a la espera de que pase algo interesante o que alguien venga a hacer de mi vida una tormenta más fuerte aún.







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