viernes, 12 de diciembre de 2014

No le busques moraleja.


Domingos.
Junto al fuego y temblando.
Y ahora viene el invierno, dicen.
Llevo sintiendo este frío desde que el verano se despidió de mi.
Fríamente.
Suena irónico.
Igual que el hecho de que dormir es mejor que pensar cuándo pensar es lo único que me mantiene en vida.
Que me mantiene unida a ti aun sin quererlo.
Aún sin estarlo.
Dime cuántas navidades me quedan esperándote, como un niño a su rey mago favorito que se pasa horas de esa eterna noche mirando a la puerta, hasta que no puede más y se duerme sabiendo que el día siguiente algo le demostraría que estuvo alli.
Pero tú no estabas, ni estuviste.
Y me lo demostrabas.
Con silencios.
Con el ruido de mis lágrimas dentro de mí, peleándose por ser las primeras en salir de aquí.









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