lunes, 29 de diciembre de 2014

Cuando vuelve la marea.




Los lunes son oscuros y tristes.
Como su alma.
Ya no quiero correr porque me fallan las piernas.
Los huesos me duelen y el frío se cuela dentro.
Las chaquetas ya no me sirven para protegerme.
Me siento tan débil.
Estoy durmiendo y soy incapaz de cerrar los ojos.
Cada pestañeo es una forma de morir.
Cuando despierte no me acordaré de esto.
Y entonces sabré que habré muerto.
Seré feliz porque estaré viva.
Y seré dueña de mi.
Me quieren demasiado para dejarme marchar.
Y me marcharé.
Porque yo no quiero que me quieran mientras yo no sea capaz de hacer lo mismo.
Dejad de decir que las cosas van a cambiar.
Que los cambios no les gustan a todo el mundo.
Pero oye, a mí me fascinan.
Y después de este invierno volverán a verme.
Tan fuerte como nunca lo he estado.
Y muerta.
Que así ya no me matan.



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