domingo, 25 de mayo de 2014

Prometimos estar ahí cada verano.

Estoy enfrente de mi tienda favorita, nunca he entrado en ella pero siempre me paro y la miro. No tengo dinero, es un dia más con los bolsillos vacíos. Sé que tengo que cambiar, que debería centrarme más y ponerle más entusiasmo a todo esto. No puedo. Lo he intentado, os lo prometo. He prometido dejarlo todo, lo dejé y he vuelto. Tampoco es que me importe, en el fondo sabía que lo iba a hacer. Llevo días sin escribir, dejando los textos incompletos, vacíos. Intento hacerlo bien pero fallo una vez más. Me preguntan sobre ti y no contesto. Te has ido, yo tampoco sé nada de esos ojos azules. Y yo sabía que te estabas alejando y ya sé que no hice nada, no tendría sentido que lo hiciera, tengo que dejar de hacerte daño. Te echo de menos y callo. Prometimos que estaríamos ahí cada verano, libres como nunca lo habíamos estado. Tu ya eres libre y yo sigo aquí en este eterno invierno que me congela la sangre. No me hagas caso, he perdido la cordura pero estoy bien, suficientemente bien como para dejarte ir pero te quiero y te seguiré queriendo aunque ya no te lo recuerde cada atardecer en algún parque de esa ciudad que hacíamos nuestra junto a una buena taza de chocolate caliente.
No me olvides nunca, por favor, que yo no lo haré, y te seguiré escribiendo en cada viaje, dónde quieras que estés.

No hay comentarios:

Publicar un comentario